Era tarde, avanzaban sin inmutarse doblando hacia al final de la calle rumbo a uno de esos miles de bares malolientes que pululan detrás de la universidad, en las que los recuerdos se amontonan como trapos viejos, todo se había cruzado en ese momento: Sus pensamientos, sus recuerdos, el instinto de olvidar… 

Entraron lentamente, el bar estaba vacío, lleno de penumbra y una vieja radio pasaba en sus emisiones canciones sin final, lentamente se sentaron en silencio entonces una voz pidiendo al cantinero tres cervezas rasgo el silencio y  mando a callar la radio, saco de su bolsillo su reproductor y nacieron de el  melodías indescriptibles; de grupos que van en un devenir constante: Pink Floyd, The Doors, The Beatles….

 Las cervezas llegaron enseguida, y lentamente se sirvieron y junto con ello tres formas de ver la vida, tres problemas: el amor, la existencia y la eternidad

Comenzaron entonces a hablar, hablaron de  Borges y su mundo de sueños y fantasías, de sus textos  indescifrable y sus falsos pies de paginas y referencias de sus libros, de como su mundo lleno de laberintos, espejos, bibliotecas, monstruos, personajes enfrentados con su destino con el tiempo; de un tal Saint Exupéry y su encuentro con un principito en el desierto, en la que  demuestra lo vacías que se vuelven las personas cuando se transforman en adultas de como el mundo es tan vacío sin una ilusión, de sus frases llenas de inocencia y profunda reflexión… y de un tal García Márquez y una obra sobre el amor a través de el tiempo de esperar una vida para estar junto al verdadero amor   que durante 53 años, 7 meses y 11 días con sus noches él había esperado y  referencias de un pueblo llamado Macondo que se perdió en un torbellino arrasado por el viento y borrando sus vestigios de cualquier memoria humana…

Pero esto se vio interrumpido por uno de ellos; que alzo su vaso y pronuncio: Por aquellas que nos hace sufrir, que nos roban el alma y nos hacen perder la cabeza; por que no me se enamorar…

Salud, respondieron los otros dos alzando su cerveza brindando por su libertad, sus anhelos…

Otro dijo: Por ser tan cobarde y no haber dicho simplemente “Te amo”, por haberte dejado partir ….

Salud, se escucho rasgando el aire…

Pero entre vivas y aclamaciones, entre reproches y llantos, ellos no se dieron cuenta de algo: las cerveza no se terminaba, la música fluía incesantemente, pues el tiempo se había detenido en ese mísero bar y mientras todo era normal afuera, ellos seguían atrapados en esa ruinoso local, esperando terminar sus cervezas, consumir sus cigarros, volver a su libertad, aprender a amar…

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