Al contemplar las rosas, cierro los ojos, me acuerdo de ti: tu aroma recorre por las paredes de mi habitacion y las sabanas aun desordenadas, impegnadas de amor parecieran que hablaran de sentimientos encontrados, amores imposibles y promesas lanzadas al viento.

Un susurro rasgo la magia que originaba tan calido silencio;  pero no  pude escuchar con claridad lo que me dijste a mi oido, aún asi  comprendi su tono; era una mezcla de nostalgia con tintes de tristeza los que rozaban tus labios.

Te levantastes silenciosamente, de puntillas como un ladron que trata de escapar de la escena del crimen, llevando tus tacones en  las manos, con cuidado cerrastes la puerta de la habitación y exhalastes un ultimo y ahogado adios.

Cogiste las rosas de la mesa  y las deshojastes una a una por el pasillo, tu aroma mezclado con las rosas me desperto; presurosamente me levante, pero tu ya no estabas. Alcance a verte a travez de la ventana empañada por el rocio de la madrugada y mi aliento, divise a lo lejos como el viento jugaba con tu cabello y  tu vestido  se plegaba a las formas de tu cuerpo, mi ojos se nublaron y dos lagrimas cayeron de mis ojos, cerre los ojos y volvi a oler tu aroma, cuando los abri lentamente ya habias desaparecido.

A lo lejos escuchaba como se despertaba  la ciudad y sus calles se llenaban de tu aroma entre un mar de recuerdos

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