Por que la casa no era del otro mundo, o mejor dicho estaba para el otro mundo que para este, pues el tiempo había hecho mella en ella y sin embargo estaba erguida, incólume como la columna de Focio en el Foro Romano, ubicada y perdida en medio del tiempo, pues hace mucho que nadie la habitaba, salvo las alimañas, los borrachos y putas de turno que se hacían de ella cuanto querían…

plaza dos de mayo

El hombre trato de explicarle la situación  a su hermano, pero simplemente solo obtuvo una pequeña promesa vaga e imprecisa: Uno de estos días mandare algunos operarios a revisar las conexiones… mientras tanto ¿Por qué no le das una buena ojeada a tu “mansión”?, tienes razón -le contesto- y se encerró en su dormitorio.

A la mañana siguiente, invento una excusa para no ir a la oficina, y se alisto para ir a conocer su “mansión”, no quiso coger el carro, si no todo lo contrario, subió a los taxis colectivos que abundan en la ciudad producto de la informalidad… Hacia mucho tiempo no había ido al Centro de Lima, y sin embargo nada o casi nada había cambiado, se bajo a empellones en La plaza 2 de mayo, que seguía siendo la misma, con la misma congestión de siempre con las tiendas llenas de instrumentos de música, pero él sabía al igual que miles de limeños que la plaza  no es famosa por su monumento, ni por los instrumentos que ofrece sino por que reúne las manifestaciones comunistas, caviares y de cualquier índole…pero la mas temida de todas eran las manifestaciones de la CGTP, pues son de las mas bárbaras e irracionales, “los hijos de Atila” como el los llamaba, arrasaban con todo y su fama de revoltosos incluso manifestaba cierto recelo por parte de la Policía; pero hoy no era tiempo para recordar a esos “delincuentes” se respondió a si mismo, pues siguió avanzando por la ex Av. La Colmena (Hoy Nicolás de Pierola), que inicia en La plaza 2 de Mayo y termina en la Av. Grau, con sus edificios altos y pequeñas tiendas a los alrededores, muchos de ellos en su tiempo fueron grandes casonas y hermosos departamentos que fueron siendo abandonados progresivamente por la Alta Sociedad Limeña, a medida que los “serranos” como ellos llamaban a los inmigrantes andinos avanzaban conquistando todo a su paso, hoy es la sombra de eso y  solo albergan a personas de dudosa reputación, oficinas de tinterillos y sala de tragamonedas con algún cine porno que aparece de cuando en cuando…, pero ”su mansión” estaba todavía lejos, lejos de esa zona decadente…

En mitad de la ex Av. Colmena aparece tal vez la plaza mas famosa de Lima, por que no es El Olivar de San Isidro ni cualquier otra plaza que el turista cree y le dan en el tour turístico, no es nada mas ni menos que  la plaza San Martín, el verdadero centro de encuentro de los que viven cerca de ella y los distritos aledaños, con sus piletas y asientos de mármol Carrara, la plaza daba un tono pintoresco a una ciudad que de por si ya es gris, si por que Lima en invierno se oscurece y el cielo tiene un tono de color “Panza de Burro” que ya quisiera Juan Ramón Jiménez para su burro Platero, es entonces que para “el hombre” adquiere una especial significación, algo tan sublime que no solo cierra los ojos para sentirlo sino que trata de volver el tiempo y recordar lo que paso…

– Dime que me quieres, le dijo ella a el… 

– Se me hace difícil decírtelo, sabes que me sonrojo y tartamudeo cuando lo hago

-Yo se que puedes, solo que te haces el difícil, ayer te escuche claramente pronunciarlo junto con a todas esas cosas bonitas, solo me hacia la dormida.

-Eres una mentirosilla, habrás estado soñando- le decía esto mientras le abrazaba la cintura-

-No, tú eres el mentiroso, además por que dijiste que tu hermano no vendría a tu departamento hasta el viernes, casi nos descubre

-Vamos, sabes que cancelo su viaje, a última hora

-Bueno, te perdono si me dices que me quieres….

– Esta bien, Te quie…., te quie…, te quiero… listo ya te di el gusto, ¿ahora me perdonas?

-Lo pensaré, le dijo coquetamente…

– No puedes vivir sin mi, por eso lo dudas…

– Eres un tonto pero aun así me gustas, y  le estampo un beso…

  El hombre volvió en si, y se dio cuenta que todo fue un recuerdo. Era una forma de conexión entre aquella plaza y él… siempre volvía el mismo recuerdo…

Siguió caminando por temor de que los recuerdos lo asalten de nuevo, giro a la izquierda y entro a la mas bulliciosa calle de Lima que el recordaba desde que llego por primera vez a ella, el Jr. de la Unión, con sus 10 y tantas cuadras, sus cientos de negocios y tiendas comerciales. En medio de ella la iglesia de aquel santo que su nombre se le iba de la cabeza y la antigua bolsa de valores de Lima, daban la nota clásica en medio de tantas casas comerciales, estos lugares nunca le interesaron, siempre trataba de huir de ellas, no así su hermano que se probaba la ropa como la quinceañera que va a una fiesta y no sabe que ponerse…

De un salto llego a la plaza mayor, a sus alrededores estaba la Catedral de Lima, con su portada Renacentista y estilo Neo-Clásico, la municipalidad, que a él nunca le interesaba mas que por su biblioteca, que alberga y que esta en el segundo piso, solo el y un puñado de personas sabia de su existencia y de las reliquias que ella alberga, entre ellos una serie de fotografías de Lima, grabados ,ceramios  y una piedra lunar, de esa que a montones trajeron los americanos del espacio, pero mas que ello eran los balcones moriscos que pendían sobre ella…. Mas allá estaba la casa de Gobierno en la que residía el presidente, por 5 años (una vez escucho a su padre decir, cierta primera dama se tiro los candelabros de plata y aun no los devuelve ni los devolverá, y de un presidente que engaño a todos y prometía a manos llenas desde uno de los balcones de dicho palacio presidencial) , si las calles pudieran hablar,  -se pregunto- cuantas cosas dirían, solo tenia que doblar el Palacio Arzobispal, que estaba al costado de la Catedral (muchos años antes, con unos amigos de la Universidad,  un poco “picados”,comenzaron a gritar en coro: Monaguillo, Monaguillo… Te paga bien el cura o tienes que pelarte las limosnas, y salio un seminarista, mandándoles al cacho) y estaría a pocos metros de su mansión… pero esa calle ahora era su calle y podía considerar al Arzobispo su vecino….

Anuncios