El viejo, se alzo de la silla y comenzo a rumiar, cavilando hacia sus adentros diciendo- 50 años, por Dios cuanto pasa el tiempo- al paso que su mujer colocaba la mesa y servia la comida para ellos dos, a su lado caminaban presurosamente sus gatos, sabiendo que el siempre desechaba una parte del relleno, pues preferia tomar su café de un sorbo y siempre amargo (él decia, que era una de las formas de hacer pensar rápido a la mente). 

Mientras pasaba el sorbo del café, volvieron los recuerdos de la guerra, el reencuentro y volvio a soñar la escena del pino, el ramo de rosas y el casco, que aún conservaba dentro del armario y el cual sacaban a escondidas sus nietos para jugar a la guerra, entre las vides y el frondoso pero pequeño bosque de nísperos que sembró cuando era joven y daba sus frutos con intensidad.

El pasaje de remeriscencias se esfumo, al preguntar su mujer:

 -Germán, vas a comer un poco más, dentro de un rato llegaran los chicos…

– No, Juana con el café y el relleno me bastan, mas bien cámbiate  rápido…

-No habrás olvidado que fecha es hoy ¿no? 

– Ya me hubiera gustado, son 50 años de matrimonio,¿ recuerdas la cara del finado de tu padre cuando le dije que te ibas a casar conmigo?

-Cuando no, siempre fregando a los muertos, ya dejalo descansar

-Lo que pasa vieja es que nunca estas tranquila sin que me regañes…

-No lo que pasa es que cada vez que envejezco junto a ti, es como volver a empezar

-Lo dices por que siempre nos estamos el uno para el otro

-No, lo digo por que siempre es el eterno empezar de corregirte, vamos Germán, tienes 84 años y sigues siendo tan cargoso como un joven de 30

– Y tú,aunque pasen los años igual no cambiaras, mi pequeña regañuda

Dicho esto ultimo la abrazo y le susurro al oido: Aunque pasen los días, aunque pasen los años, me parece oir tus pasos y te estrecho entre mis brazos…, mas tarde llego todo el agasajo, ¡por que 50 años no son cualquier cosa!, los saludos, los abrazos y los besos se regaron junto al vino, la comida y el baile… Allá en una esquina veia a sus hijas con sus maridos, al otro lado los nietos mas grandes con sus enamoradas y mas allá se veian a los mas pequeños jugando… uno de ellos entro a la despensa y saco un viejo casco, abollado por el tiempo (hubo un tiempo en que sirvio de macetero pero eso ya es otra historia) y entro con el corriendo por la recepción, viendo esto el viejo, cogio al niño y lo sento en su regazo susurrandole: ¿Quieres que te cuente una historia?, el niño asintio ligeramente con su cabeza puesta en el pecho del abuelo. Él comenzó:  Había una ve en un país muy muy lejano, un hombre que mandaba a los demásy aparte era un loco….

La abuela viendolo le dijo: Viejo, cuidado con hablar tonterias y asustar a los niños.  Apenas termino de decir la frase cuando todas las personas se reunieron y rieron sin malicia, la gracia de la abuela…

El simplemente no pudo decir nada….

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